Una Turquía que envejece y la crisis de la movilidad vertical

By Crema de almendras | Accesibilidad El | Marzo 27, 2026

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Descripción general de la IA

El cambio demográfico de Turquía, de una sociedad joven a una envejecida, se está acelerando: la población mayor de 65 años pasó del 7.7 % en 2013 a más del 10 % en 2023, y las proyecciones sugieren que para 2030 habrá entre un 18 % y un 20 % de personas mayores de 60 años, lo que generará entre 16 y 17 millones de personas que necesitarán viviendas más accesibles. Gran parte de las viviendas construidas antes del año 2000 carecen de ascensores o de cumplir con las normas de accesibilidad, lo que convierte las escaleras en obstáculos cotidianos. Sin una mayor aplicación de la normativa, financiación y apoyo público, como los programas implementados en Japón, España, Grecia e Italia, las soluciones de adaptación, como las sillas salvaescaleras, los ascensores domésticos compactos y los sistemas hidráulicos, podrían no ser viables a gran escala. El sector de los ascensores debe replantearse proactivamente sus productos, precios y alianzas, ya que la movilidad vertical es ahora una cuestión de justicia social y calidad de vida que requiere medidas urgentes.

¿Qué nos espera en 2030?

por Semih Çalık

Durante muchos años, Turquía fue conocida por su "ventaja demográfica joven". Sin embargo, su estructura demográfica está cambiando significativamente. Según datos de TÜİK, el porcentaje de la población mayor de 65 años, que era del 7.7 % en 2013, ha aumentado a más del 10 % en 2023. Las proyecciones de las Naciones Unidas indican que este porcentaje seguirá aumentando hasta 2030 y que Turquía se encontrará entre los países con mayor envejecimiento poblacional.

Este cambio no es simplemente una estadística demográfica; es un proceso de transformación estructural que afecta directamente al futuro de las ciudades, la vivienda y los sistemas de transporte vertical.

Actualmente, la industria de los ascensores se centra en la velocidad, la eficiencia energética y los sistemas inteligentes. Sin embargo, existe una cuestión más fundamental: ¿Cómo se desplazará una sociedad que envejece dentro del parque inmobiliario existente? 

Parque inmobiliario existente: La brecha invisible de accesibilidad

Una parte importante del parque de viviendas de Turquía se construyó antes del año 2000. La mayoría de estos edificios:

  • No tienen ascensores,
  • Disponen de ascensores que no cumplen con las normas de accesibilidad vigentes.
  • Presentan niveles de acceso y escaleras que no son adecuados para personas con movilidad reducida.

Aunque no existe un inventario oficial y exhaustivo de accesibilidad, las observaciones sobre el terreno y los informes sectoriales indican que una gran parte del parque de viviendas existente es inadecuado para las personas mayores y con movilidad reducida.

Esta situación no es solo una deficiencia técnica, sino también una cuestión de calidad de vida social.

Para una persona de 70 años que vive hoy en un cuarto piso, las escaleras ya no son un elemento arquitectónico, sino que pueden convertirse en un obstáculo diario.

Hacia 2030: Potencial de transformación

Según las proyecciones demográficas, se espera que la proporción de la población mayor de 60 años se acerque al rango del 18-20% para 2030. Esto significa que aproximadamente entre 16 y 17 millones de personas necesitarán viviendas más accesibles.

Teniendo en cuenta que una parte importante del parque inmobiliario existente es inaccesible, existe una necesidad imperiosa de transformación.

Los salvaescaleras, los sistemas de plataformas domiciliarias, las soluciones hidráulicas compactas y las aplicaciones de modernización podrían figurar entre las áreas de mayor crecimiento del sector en los próximos 5 a 10 años.

Sin embargo, no se trata solo del tamaño potencial del mercado. Si el sector no está preparado para esta transformación, el cambio demográfico podría convertirse en una crisis de acceso social en lugar de una oportunidad.

Marco público y regulatorio

En Turquía existen normativas legales sobre accesibilidad. Sin embargo, aún existen importantes deficiencias en cuanto a su aplicación y supervisión.

Si bien la accesibilidad se considera un requisito técnico obligatorio en la mayoría de los proyectos, un enfoque integral de política de vivienda desde la perspectiva de una población que envejece aún no es lo suficientemente sólido. 

Sin embargo, a medida que se acelera la transformación demográfica, la accesibilidad ya no es un detalle técnico, sino una cuestión de política social.

¿Qué está haciendo el mundo?

En países con una alta población anciana, las soluciones de accesibilidad en el hogar cuentan con diversos mecanismos de incentivo. Por ejemplo, en Japón, donde la población mayor de 65 años supera el 29%, se fomenta la instalación de sistemas de accesibilidad en el hogar mediante programas de apoyo público. Los municipios y los gobiernos centrales pueden aportar fondos para la instalación de ascensores y plataformas elevadoras en los hogares.

En Europa, los países con una alta población anciana abordan ahora las soluciones de accesibilidad en el hogar como parte de sus políticas sociales. Por ejemplo, en España, la población mayor de 65 años supera el 20 %. En el marco del Plan Estatal de Vivienda 2022-2025, existe un programa de apoyo específico para mejorar la accesibilidad a la vivienda. Este programa fomenta la instalación de ascensores y la eliminación de barreras arquitectónicas mediante mecanismos de apoyo público.

En Grecia, se han implementado proyectos piloto con un enfoque de “Accesibilidad en HomeEnfoque basado en contribuciones financieras directas para intervenciones de accesibilidad en viviendas permanentes, con ciertos límites máximos. Este apoyo también abarca sistemas de ascensores y plataformas diseñados para aumentar la movilidad dentro del hogar. En Italia, se aplican desde hace tiempo incentivos fiscales para la eliminación de barreras arquitectónicas; sistemas como ascensores domésticos y salvaescaleras se consideran parte de estos mecanismos de incentivo.

En estos países, el sector de los ascensores no es solo un fabricante de equipos; es un actor clave en las políticas de envejecimiento de la población. En Turquía, sin adoptar un enfoque integrado similar, parece difícil e insostenible que la transformación se produzca únicamente a través de la dinámica del mercado.

El papel del sector

Llegado este punto, como sector, debemos hacernos una pregunta honesta: ¿Observaremos pasivamente la transformación demográfica y esperaremos a que surja la demanda, o daremos forma a nuestra cartera de productos, estrategia de precios y organización de campo hoy mismo basándonos en proyecciones basadas en datos?

Las sillas salvaescaleras, las soluciones compactas para el hogar y las aplicaciones de modernización podrían ser las áreas estratégicas de crecimiento del sector en el próximo periodo. Sin embargo, esta transformación solo será posible mediante el desarrollo de productos, la sensibilización, los modelos de financiación y las alianzas público-privadas.

Conclusión: La movilidad vertical es ahora un problema social.

El sector de los ascensores se ha considerado tradicionalmente un ámbito técnico. Sin embargo, la realidad de una Turquía que envejece demuestra que la movilidad vertical ya no es solo una cuestión de ingeniería, sino también de justicia social y calidad de vida.

A medida que nos acercamos a 2030, la verdadera pregunta es:

¿Están preparados nuestros edificios y nuestra estructura industrial para las necesidades de una población que envejece? La demografía no espera; el tiempo apremia. Debemos encontrar la respuesta hoy mismo.

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