Sistemas de comunicación, EN 81-28 y la realidad turca: ¿La norma se queda solo en el papel?
Por Mustafa Uçar | Sistemas de Comunicación | Abril 29, 2026
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La norma EN81-28 exige comunicación de voz bidireccional y conexión a un centro de monitoreo activo las 24 horas del día, los 7 días de la semana, en caso de atrapamiento en ascensores. Sin embargo, en Turquía, la adopción legal de esta norma no se ha traducido en una práctica fiable. Los centros de monitoreo carecen de acreditación y auditorías, muchos ascensores son anteriores a las actualizaciones, las inspecciones solo verifican los botones, no la conectividad real, y las responsabilidades y sanciones siguen siendo poco claras. En Europa, se audita la capacidad de los centros, se registran los tiempos de respuesta y se alinean los incentivos económicos para mejorar el rendimiento. Una infraestructura de comunicación bien implementada permite el mantenimiento predictivo, la integración con el sistema de gestión de edificios (BMS), la recuperación de energía y una calidad de servicio medible, convirtiendo el cumplimiento normativo en una ventaja competitiva. Para lograrlo, se requieren criterios vinculantes y auditorías para los centros de monitoreo, verificación en tiempo real durante las inspecciones, un calendario de modernización claro, datos transparentes sobre las sanciones y un compromiso de todo el sector para la implementación de la norma.
Por Mustafa Uçar
El momento en que entras en la cabina de un ascensor y se cierra la puerta marca el inicio de un trayecto normal para el usuario. Pero una vez cerrada la puerta, ¿quién garantiza lo que sucederá? Si alguien queda atrapado, ¿llegará la llamada de auxilio a un equipo de rescate? Esta es precisamente la pregunta que la norma EN81-28 pretende responder.
En Turquía, muchas personas quedan atrapadas en ascensores a diario. La mayoría de estos incidentes ni siquiera se registran. ¿Funciona realmente el sistema que recibe la llamada de la persona atrapada, realiza la vigilancia las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y envía al equipo de rescate? ¿Cuántas de nuestras empresas pueden dar una respuesta honesta a esta pregunta? La norma europea EN81-28, definida bajo el título «Alarma remota en ascensores: sistemas de alarma remota para ascensores de pasajeros y de carga», establece que la comunicación de voz bidireccional es obligatoria en situaciones de atrapamiento. Adoptada en Turquía como TS EN 81-28, esta norma exige no solo la presencia de un botón de alarma, sino también que este esté conectado a un centro de monitoreo activo las 24 horas del día, los 7 días de la semana, que la comunicación se mantenga sin interrupciones y que la operación de rescate se complete dentro de plazos específicos.
La norma TS EN 81-28 está en vigor en Turquía. Se hace referencia a ella en el Reglamento de Ascensores, el Reglamento de Operación y Mantenimiento de Ascensores y las inspecciones periódicas. Para los proyectos aprobados después del 1 de septiembre de 2017, se exige el cumplimiento de la norma en los escenarios de atrapamiento contemplados en la norma TS EN 81-20. Nuestro problema reside en lo siguiente: la legislación existe, pero las prácticas necesarias para su aplicación aún no están bien establecidas.
Durante un tiempo, se estableció un acuerdo transitorio bajo el supuesto de que las líneas de intercomunicación que llegaban al conserje del edificio permitirían la comunicación mutua; posteriormente, la norma se implementó con todos sus detalles. Sin embargo, la realidad sobre el terreno es diferente.
Se destacan tres problemas fundamentales. Primero, la calidad y capacidad de los centros de monitoreo a los que se conectan los dispositivos de alarma remotos no están supervisadas por la norma. Un sistema que aparentemente cumple con la norma puede, en la práctica, estar conectado a un centro que no cuenta con personal activo las 24 horas del día, los 7 días de la semana, o que carece de personal suficiente. Segundo, una parte significativa de nuestros ascensores existentes se instalaron en épocas anteriores; los procesos de mejora según la norma TS EN 81-80 avanzan lentamente y las mejoras realizadas se limitan a los requisitos de la norma vigentes cuando el ascensor se comercializó. Tercero, la concienciación en el sector sigue siendo insuficiente respecto a cómo se detectará el incumplimiento de la norma y qué consecuencias tendrá. Tampoco está del todo claro quién es el responsable de garantizar que el sistema instalado permanezca activo.
Aunque la forma en que se aplica la norma EN81-28 varía de un país a otro dentro de la Unión Europea, el panorama general se ha vuelto bastante claro. Alemania y Austria: el cumplimiento de la norma EN81-28 no termina con la instalación del dispositivo. También se auditan la capacidad del centro de monitoreo, la suficiencia del personal y los tiempos de respuesta. Se registran los incidentes de atrapamiento; si se exceden los tiempos de respuesta, la responsabilidad legal recae directamente sobre la empresa de mantenimiento. Las empresas de mantenimiento están obligadas a documentar los tiempos de respuesta. España: los dispositivos de alarma remota son instalados por empresas especializadas; no se cobra una tarifa aparte por el hardware, pero el costo de la intervención de rescate se factura al propietario de la instalación o a la empresa instaladora por hora.
Este enfoque ha extendido ampliamente el sistema y ha creado un incentivo económico que aumenta la velocidad de respuesta de las empresas de mantenimiento. Un enfoque de «instalar y olvidar» no es compatible con el modelo de negocio. Reino Unido: Los requisitos de la norma EN81-28, integrados con la normativa LOLER (Reglamento sobre Operaciones y Equipos de Elevación), cubren directamente la responsabilidad del empleador. Un ascensor no puede funcionar sin un plan de rescate preparado; las organizaciones de auditoría comprueban los documentos in situ.
En nuestro país, la situación de implementación es la siguiente: en las listas de verificación de inspección periódica figura un elemento relacionado con el botón de alarma; al presionarlo, suena una alarma y se anota en la lista. Sin embargo, la actividad real del centro de monitoreo, la gestión de escenarios, la calidad del servicio ininterrumpido en dicho centro y el mantenimiento de la conexión durante un corte de energía no están contemplados en ningún procedimiento de auditoría estándar. Verificamos la conformidad técnica con la norma, pero no realizamos un análisis exhaustivo de su funcionamiento real.
Otro problema es la antigüedad promedio de los ascensores en nuestro país. Si bien la legislación contempla la obligación de modernizar los ascensores existentes según la norma TS EN 81-80, este proceso avanza con extrema lentitud. A decir verdad, una parte significativa de los ascensores en nuestro país aún funciona con sistemas que no cumplen con los requisitos de la norma EN81-28. En algunos edificios, el botón de alarma está desactivado; en otros, la conexión pasa por una línea de destino incierto que termina con el conserje. Nadie se ha preguntado qué sucederá cuando el conserje no esté de servicio.
En nuestro país, la distribución de responsabilidades está claramente definida. La empresa de mantenimiento es responsable del funcionamiento del ascensor, el administrador del edificio de garantizar las inspecciones periódicas y el instalador del ascensor de las obligaciones de garantía y servicio posventa. La normativa contempla sanciones: se puede imponer una multa administrativa al instalador que incumpla sus obligaciones. Sin embargo, no existen datos públicos sobre la frecuencia con la que se aplican estas sanciones específicamente en relación con la norma EN81-28, es decir, en relación con el funcionamiento del sistema de alarma.
Otro problema que se nos presenta es que el concepto de centro de monitoreo aún no se ha definido. Para que la norma EN81-28 sea funcional, el centro que recibe la señal de alarma también debe poseer las cualidades que exige la norma. Este centro debe proporcionar un servicio ininterrumpido las 24 horas del día, los 7 días de la semana, contar con una infraestructura de comunicación redundante y tener personal capacitado disponible para llevar a cabo procedimientos de rescate.
En Turquía, aún no se ha establecido ningún requisito vinculante de acreditación o autorización para este tipo de centros. En el mercado coexisten soluciones de calidad muy variable: un amplio espectro que abarca desde estructuras sólidas con infraestructura corporativa hasta dispositivos conectados únicamente a una línea GSM. Ni el usuario ni el administrador del edificio pueden distinguir esta diferencia; y el inspector carece de un procedimiento claro para verificarla. En este contexto, sin ejemplos de implementación ni auditorías realizadas, el cumplimiento de la norma EN81-28 se limita a una mera declaración.
En este sentido, el sector también debe hacer una autocrítica honesta. Algunos dispositivos que cumplen con la norma EN81-28 se venden con una etiqueta que lo indica, pero no están vinculados a un servicio de monitorización activa tras su instalación. Algunos contratos de mantenimiento no incluyen la obligación de comprobar periódicamente el funcionamiento del sistema de alarma. En nuestro sector se sabe que, bajo la presión competitiva, estos sistemas se descuidan como la forma más fácil de reducir costes.
Algunas de nuestras empresas también utilizan el sistema de comunicación de emergencia en actividades auxiliares, como el seguimiento de la duración de las operaciones de mantenimiento. Sin embargo, estas buenas prácticas aún son adoptadas por muy pocas empresas.
Interpretar la norma EN81-28 únicamente como una norma de «alarma de atrapamiento» supone perder una gran oportunidad. La infraestructura de comunicación en los ascensores alberga hoy en día una funcionalidad mucho más amplia. Si se diseña correctamente, el sistema que la norma exige puede convertirse en la columna vertebral de la transformación digital del sector. En los sistemas de generaciones anteriores, solo era posible enviar una señal de alarma unidireccional a través de la red telefónica pública conmutada (RTPC). Hoy la situación ha cambiado por completo.
Los módulos GSM/4G funcionan con soporte para tarjeta SIM; los sistemas basados en IP integran el ascensor directamente en la red del edificio o en la infraestructura en la nube, gestionando simultáneamente la comunicación de voz y de datos.
Si bien la comunicación de voz bidireccional requerida por la norma EN81-28 se ejecuta en esta infraestructura, todos los datos operativos del ascensor también pueden transmitirse al centro a través de la misma línea. Eficiencia en el mantenimiento: Conocer la falla antes de ir al sitio. La contribución más concreta de la infraestructura de comunicación moderna al sector del mantenimiento es que permite la transición de un enfoque de servicio reactivo a un modelo de mantenimiento predictivo.
En el modelo tradicional, el técnico va al lugar para el mantenimiento rutinario mensual, informa lo que ve y regresa. Nadie sabe lo que sucedió durante los 29 días intermedios. Después de cualquier falla, el ascensor es inspeccionado, the source Una vez identificada la falla, se adquieren las piezas de repuesto necesarias y se soluciona el problema. Sin embargo, la situación es muy diferente en un sistema con comunicación de datos en tiempo real. El sistema puede monitorear instantáneamente la lista de fallas, la temperatura del motor, el número de aperturas y cierres de puertas, las curvas de consumo de energía y la frecuencia de las fallas. Incluso antes de llegar al lugar, es posible detectar si el mecanismo de la puerta se está forzando más de lo normal o si se ha producido una anomalía en el sistema de frenado.
El impacto de esta transformación en la empresa de mantenimiento es tangible: se reducen las visitas innecesarias a las instalaciones, disminuyen los casos de intervención de emergencia y se optimiza la planificación del tiempo de los técnicos. Para las empresas con grandes inventarios, esto se traduce en un importante ahorro en los costes operativos anuales. La calidad del servicio se vuelve cuantificable, y estos datos se convierten en un argumento sólido en las negociaciones de renovación de contratos.
En Europa, algunas grandes empresas de mantenimiento han convertido este modelo en el eje central de su negocio; además de una cuota mensual fija, incluso ofrecen garantías de "cero fallos". En Turquía, la transición a este modelo no presenta obstáculos técnicos; el problema radica en la mentalidad y los hábitos.
Con la integración de IoT y edificios inteligentes, el ascensor ya no está solo. Los ascensores integrados con el BMS (Sistema de Gestión de Edificios) pueden analizar el flujo peatonal en el edificio en tiempo real y optimizar el sistema según la intensidad del tráfico. En las horas de la mañana, cuando hay mayor demanda de pisos, el sistema puede optimizarse automáticamente. Puede ajustar el piso de estacionamiento o, durante las horas de menor demanda, cambiar al modo de ahorro de energía. Estos escenarios aún no se utilizan activamente, pero ya se ha comenzado a trabajar en ellos. La dimensión de gestión energética también es importante. Los ascensores con infraestructura IoT pueden transferir datos de frenado regenerativo al sistema energético del edificio. En particular, en proyectos que buscan certificaciones de edificios sostenibles como LEED o BREEAM, el rendimiento energético del ascensor formará parte de los requisitos de documentación.
La infraestructura para toda esta integración puede, de hecho, construirse sobre la línea de comunicación que la norma EN81-28 establece como obligatoria. En otras palabras, la correcta aplicación de la norma hará inevitable que, en la transformación del edificio inteligente, el ascensor también se integre en este ecosistema; y las empresas que trabajan en este ámbito podrán alcanzar una posición diferenciada.
Concluiremos brevemente: criticar es fácil, proponer soluciones es difícil. Pero la hoja de ruta es clara:
- La idoneidad del centro de monitoreo debe estar vinculada a la norma. Deben definirse criterios técnicos y operativos mínimos para los centros que reciben la señal de alarma, y las auditorías independientes deben ser obligatorias. Esta orientación depende de un cambio muy significativo en el modelo de negocio.
- Los procedimientos de inspección periódica deben verificar el propósito previsto de la norma. La verificación activa del sistema de alarma, incluida una prueba en vivo de la conexión, debe incluirse en la lista como un elemento de inspección estándar.
- Se debe establecer un cronograma claro y un calendario de auditorías para la modernización de los ascensores existentes.
- Es necesario compartir datos detallados y transparentes sobre la aplicación de las sanciones. Sin saber cuántas auditorías se realizaron, cuántas infracciones se detectaron y qué tipo de sanciones se aplicaron, no se puede garantizar la rendición de cuentas. Este punto contribuiría significativamente a la comprensión del cambio.
- Los sistemas de comunicación deben considerarse no como un costo de cumplimiento normativo, sino como una ventaja competitiva. Las empresas que adopten este enfoque avanzarán tanto en seguridad como en eficiencia.
La norma EN81-28 no es un estándar de lujo. Mantenerla vigente, no solo en papel, sino en el transcurso de nuestra vida diaria, es responsabilidad compartida de nuestro sector.