El viaje de la Elevator World: Parte 2
By Crema de almendras | Plataforma de lectores El | Julio 27, 2025
4 minuto de lectura
Las ciudades se elevan verticalmente y los ascensores se han convertido en agentes silenciosos pero poderosos del urbanismo sostenible. Al representar entre el 5 y el 10 por ciento del consumo eléctrico en los rascacielos, los ascensores requieren un rediseño estratégico: los sistemas de propulsión regenerativa pueden recuperar la energía cinética, reduciendo el consumo anual hasta en un 20 por ciento en edificios de alto tránsito, mientras que la gestión del tráfico basada en IA, el big data y los sensores inteligentes optimizan el movimiento, predicen fallos y reducen el desperdicio de energía. Los materiales sostenibles, la iluminación de bajo consumo y los motores de reserva reducen la huella ambiental a lo largo de su ciclo de vida, y las campañas de concienciación para limitar los viajes cortos complementan los avances tecnológicos. Los estándares de construcción sostenible como LEED, BREEAM y DGNB orientan la I+D del sector hacia soluciones más ecológicas. Cuando se diseñan, operan y utilizan de forma consciente, los ascensores se convierten en socios indispensables para construir ciudades sostenibles.
por Semih Çalık
Hola estamos juntos nuevamente con un nuevo número.
En esta ocasión, la segunda parada de nuestra serie titulada “El viaje de la Elevator World” es el papel silencioso pero poderoso que desempeñan los ascensores en la construcción de ciudades sostenibles.
A lo largo de la historia, la humanidad ha buscado formas de desplazarse. Primero horizontalmente, luego hacia arriba, hacia el cielo. Hoy en día, las ciudades ya no crecen horizontalmente, sino verticalmente. Este crecimiento conlleva no solo cambios arquitectónicos, sino también un mayor consumo de recursos, uso de energía e impacto ambiental. Aquí es donde entran en juego los sistemas de transporte vertical, convirtiéndose no solo en una solución técnica, sino en una parte integral de la visión del urbanismo sostenible.
El declive global de los recursos energéticos, los crecientes efectos de la crisis climática y las políticas más estrictas sobre emisiones de carbono han situado el impacto ambiental de los sistemas de edificación en el centro de la agenda. Los ascensores suelen ser los héroes invisibles en esta ecuación.
Sin embargo, al considerar el consumo energético, también es un hecho que estos sistemas pueden representar entre el 5 % y el 10 % del consumo eléctrico anual en edificios de gran altura. Por lo tanto, los ascensores ya no son un detalle que pueda pasarse por alto en los objetivos de las ciudades sostenibles, sino una cuestión estratégica que requiere una intervención directa. Las regulaciones en los países desarrollados están acelerando esta transformación.
Por ejemplo, en el marco de los Objetivos Climáticos de la Unión Europea para 2030, la necesidad de aumentar la eficiencia energética en los edificios exige que los sistemas de ascensores también evolucionen hacia estructuras que consuman menos energía y puedan autoabastecerse parcialmente. Los sistemas de accionamiento regenerativo son uno de los principales protagonistas de esta transformación. La recuperación de la energía cinética liberada durante el descenso de la cabina o cuando el motor no está soportado por el contrapeso genera un importante ahorro anual de electricidad. En edificios comerciales y públicos de alto tránsito, estos sistemas ofrecen beneficios tanto económicos como medioambientales, con tasas de recuperación energética de hasta el 20 %.
Otra área importante de transformación para los ascensores es su integración con los sistemas de edificios inteligentes. Los ascensores ya no son solo dispositivos que responden a llamadas; son sistemas que recopilan datos, los analizan y optimizan las estrategias de movimiento. Gracias a algoritmos de gestión del tráfico basados en IA, las cabinas se distribuyen eficientemente durante las horas punta, se reducen las paradas innecesarias, los tiempos de espera y el consumo energético. En sistemas alimentados por big data, se analizan continuamente la densidad de usuarios, las estadísticas de transición entre plantas y el comportamiento del tráfico en función del tiempo.
Al mismo tiempo, las tecnologías de sensores inteligentes permiten a los sistemas de ascensores predecir averías con antelación y enviar alertas automáticas a los equipos de mantenimiento. Esto aumenta la seguridad y elimina desviaciones inesperadas en el consumo energético. No hay que olvidar que un sistema defectuoso no solo supone un grave riesgo para la seguridad, sino también para la eficiencia energética.
Otra dimensión del transporte vertical sostenible es la selección de materiales y su impacto ambiental. Los metales reciclables, los plásticos de bajo consumo energético y los componentes electrónicos de larga duración utilizados en las cabinas de ascensores de nueva generación son fundamentales para reducir la huella de carbono total del sistema. Además, soluciones como la iluminación LED con modo de suspensión, las pantallas que se apagan durante el modo de espera y los motores de baja velocidad en modo de espera reducen el consumo energético general.
Más allá de esto, también se están promoviendo ciertos modelos de comportamiento que contribuyen a la sostenibilidad a nivel social.
Por ejemplo, en algunos países europeos se están llevando a cabo campañas de concienciación para reducir el uso de ascensores en edificios de una o dos plantas. Estas microestrategias también ayudan a establecer la infraestructura necesaria para sistemas que logran una mayor eficiencia con un menor consumo energético. Hoy en día, no solo los fabricantes de ascensores son responsables de esta transformación; también participan promotores, arquitectos, administradores de instalaciones e incluso los ocupantes de los edificios.
Porque la sostenibilidad no es solo una métrica de rendimiento basada en el producto, sino una visión de transformación colectiva. Un sistema de ascensores puede ser energéticamente eficiente, pero si el comportamiento del usuario no lo acompaña, las ganancias serán limitadas. Precisamente por eso es necesario cambiar los hábitos de los usuarios, comunicar correctamente las características ecológicas de los sistemas y concienciar a todas las partes interesadas.
Los programas globales de certificación de edificios sostenibles son también uno de los principales impulsores de esta transformación. En sistemas internacionales como LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Method) y DGNB (Deutsche Gesellschaft für Nachhaltiges Bauen), los sistemas de ascensores y escaleras mecánicas se incluyen, directa o indirectamente, en los criterios de evaluación. En el sistema BREEAM, factores técnicos como la eficiencia energética, los modos de espera y el análisis del tráfico influyen directamente en la puntuación de los sistemas de transporte que operan por encima de cierta velocidad. En el sistema LEED, si bien estos sistemas no son un criterio de puntuación directo, se incluyen en el proceso de evaluación en función de su contribución al rendimiento energético general del edificio. El sistema DGNB analiza los ascensores de forma multicapa, basándose en componentes como el consumo energético, la sostenibilidad de los materiales y la calidad económica. Esto obliga a los fabricantes a reorientar sus inversiones en I+D hacia soluciones respetuosas con el medio ambiente. De hecho, en este contexto, el sector de los ascensores se ha convertido en uno de los campos de la «ingeniería invisible» que desempeñan un papel importante en la reducción de las emisiones de carbono.
Gracias a esta ingeniería invisible pero eficaz, las ciudades se están volviendo más habitables. Los edificios no solo se mueven verticalmente, sino también ambientalmente. Las personas ganan energía con el tiempo. La sostenibilidad ya no es una opción; es la respuesta tecnológica a la necesidad. Y esta respuesta es evidente en cada piso del ascensor.
Un ascensor no es solo un medio de transporte; es el aliado silencioso de las ciudades sostenibles. Diseñarlo correctamente, operarlo inteligentemente y usarlo conscientemente son algunas de las maneras más concretas de construir hoy las ciudades verticales del futuro.