¿Hacia dónde se dirige realmente el mantenimiento?
By Süleyman Ozcan | Mantenimiento El | Marzo 27, 2026
5 minuto de lectura
El mantenimiento en la industria de los ascensores se promociona cada vez más con términos de moda como digitalización, IA y análisis predictivo, pero las auditorías de campo demuestran que muchos técnicos se limitan a observar en lugar de realizar un trabajo sustancial. La competencia de precios y las motivaciones contractuales impulsan visitas cortas, lo que reduce la calidad y convierte el mantenimiento en un servicio reactivo ante averías. Si bien los sensores y el diagnóstico remoto pueden ser útiles, no pueden reemplazar a los técnicos experimentados y responsables que interpretan las anomalías y actúan en consecuencia. Para mejorar la seguridad, la vida útil y la confianza, la industria debe priorizar una cultura de trabajo más sólida, una planificación realista y una mejor capacitación por encima de operaciones más rápidas y económicas, de modo que la tecnología potencie la verdadera competencia humana en lugar de ocultar su ausencia.
Queridos lectores,
En la industria de los ascensores, la palabra «mantenimiento» se ha convertido quizás en uno de los conceptos más utilizados pero menos comentados. En presentaciones, folletos, sitios web y stands de ferias comerciales, siempre vemos las mismas palabras: digitalización, inteligencia artificial (IA), IoT, monitorización remota, mantenimiento predictivo, análisis de datos, etc.
Sobre el papel, todo parece perfecto.
Pero, ¿es eso realmente así en la práctica?
Como parte de nuestras actividades de consultoría, tenemos la oportunidad de auditar y observar los procesos de mantenimiento de cientos de unidades en distintos países, marcas y escalas. Puedo afirmar con seguridad que existen excepciones; hay empresas y técnicos que realmente hacen bien su trabajo. Sin embargo, al analizar el panorama general, observamos que una parte significativa del mantenimiento aún se reduce a una mera observación. ¿Se realiza el mantenimiento o simplemente se observa y se ignora?

Hoy en día, en muchas empresas, el mantenimiento se considera una necesidad operativa y una palanca comercial. La cartera de servicios de mantenimiento se está ampliando, la competencia de precios aumenta y las tarifas mensuales se reducen. Los contratos de mantenimiento suelen considerarse valiosos por dos razones:
1. El potencial de venta de repuestos
2. La oportunidad para la modernización futura
Por supuesto, este enfoque no se aplica a todas las empresas. Sin embargo, lo que observamos en la práctica demuestra que el mantenimiento se trata más como un punto de contacto comercial que como una inversión a largo plazo en seguridad y rendimiento.
A medida que bajan los precios, disminuye el tiempo.
A medida que disminuye el tiempo, disminuye la calidad.
A medida que disminuye la calidad, aumentan las averías.
A medida que aumentan las averías, el mantenimiento pasa a conocerse como "servicio de averías".
Actualmente, se espera que un técnico visite entre 10 y 15 unidades al día. En una jornada laboral de ocho horas, se incluyen desplazamientos, comunicación con el edificio, precauciones de seguridad, inspección, limpieza, ajustes, documentación, etc.
... Can all of this really be done? Or is the maintenance list just signed off on, and the technician moves on to the next address?
Por otro lado, está el escaparate de la industria.
Existen sistemas de mantenimiento asistidos por IA, monitorización de datos de vibración mediante sensores, diagnóstico remoto de fallos e integraciones con sistemas ERP; en teoría, todo ello debería mejorar la calidad del mantenimiento, reducir las averías y prolongar la vida útil de los componentes. Sin embargo, resulta difícil afirmar que estas tecnologías hayan supuesto un avance significativo en la calidad del mantenimiento en la práctica.
Esto se debe a que la clave del mantenimiento no reside en la tecnología, sino en las personas.
Ni siquiera el sistema de monitorización más avanzado puede sustituir la atención, el sentido de la responsabilidad y la competencia profesional del técnico en el terreno. El sensor puede indicar que hay una anomalía, pero quien la interpretará correctamente y tomará las medidas oportunas sigue siendo el personal que trabaja en el terreno.
Hoy en día, el eslabón más importante en el mantenimiento sigue siendo el técnico de servicio.
Cuanto más capacitados, experimentados y motivados estén, mejor será el mantenimiento.
La tecnología puede brindar apoyo. Puede simplificar procesos. Puede organizar registros. Pero los sistemas digitales basados en recursos humanos débiles solo producen resultados inferiores con mayor rapidez.
Quizás deberíamos hacernos esta pregunta:
¿Realmente queremos mejorar la calidad del mantenimiento o queremos agilizar las operaciones de mantenimiento?
El mantenimiento requiere tiempo. Implica ajustes, limpieza y revisiones. Escuchar el sonido del mecanismo de la puerta, observar el comportamiento de los frenos y medir el equilibrio del cable lleva tiempo. Y el tiempo es valioso.
¿Acaso todo era mejor antes? Probablemente no. Pero es justo decir que el tiempo asignado al mantenimiento era más realista. El mantenimiento realizado por dos personas tenía una profundidad diferente en términos de seguridad y calidad. Hoy en día, muchas aplicaciones se han simplificado en aras de la eficiencia; sin embargo, a veces se cruza la línea entre la simplificación y la superficialidad sin que nos demos cuenta.

Al hablar del futuro del mantenimiento como industria, quizás debamos cambiar ligeramente nuestro enfoque.
¿Más sensores o mejor entrenamiento?
¿Más software o una planificación más realista?
¿Precios más bajos o calidad sostenible?
El mantenimiento determina la vida útil del ascensor. Determina la seguridad. Determina la percepción de la marca. Y, lo que es más importante, determina la confianza en el sector.
Quizás el futuro del mantenimiento no reside en tecnologías más complejas, sino en una cultura de trabajo más sólida.
La tecnología, por supuesto, seguirá evolucionando. La digitalización aumentará. Los sistemas de monitorización remota se generalizarán.

Sin embargo, para que estos avances den verdaderos frutos, necesitamos reforzar el factor humano en este ámbito.
La calidad del mantenimiento no se mide por el número de licencias de software, sino por el tiempo de calidad dedicado al trabajo de campo.
La verdadera pregunta es:
¿Hacia dónde se dirige realmente el mantenimiento?
¿Y adónde queremos que vaya?
Les deseo días saludables y seguros.